COVID-19: una oportunidad para el cambio

El COVID-19, como toda crisis, presenta elementos negativos. Se trata de una situación de alarma social que está generando muchos comportamientos ansiosos y paranoides (compras masivas en supermercados, adquisición irracional de ciertos productos, etc). La incertidumbre que genera el desconocimiento de la situación junto a sus características definitorias negativas, en tanto que problema que afecta la salud, alimenta la inercia del ser humano al pánico como consecuencia del miedo.

Sin embargo, y como suele ocurrir con la mayoría de crisis sociales y humanitarias, las personas estamos despertando nuestra parte más humana. El COVID-19 ha motivado una gran solidaridad entre las personas: profesionales sanitarios entregados a la causa; voluntarios que colaboran en la gestión de la crisis; profesionales e instituciones de todo tipo que ofrecen asesoramiento, información y recursos para sobrellevar la situación y, por encima de todo, un comportamiento colectivo de responsabilidad social que nos une a todos en un mismo objetivo: permanecer en casa para detener el contagio.

A pesar de que las reacciones de algunos de nosotros inicialmente han sido de desconfianza, incredulidad y negación del problema, en el momento en que nos encontramos nos sentimos emocionados por la respuesta de unión, solidaridad y cooperación que ha generado esta crisis en España. Son precisamente estas respuestas de compromiso y responsabilidad social las que eliminan por completo el miedo. Es precisamente esa unión fraternal entre las personas las que combaten cualquier atisbo de mal. Ahí radica la fuerza del ser humano. 

Otras oportunidades de cambio gracias al COVID-19

Además de esta positiva respuesta de colaboración social para frenar la propagación del virus, estas situación está dando pie a iniciar (o más bien recuperar) muchos hábitos que nos son propios como seres humanos pero que hemos ido olvidando y perdiendo como resultado de “nuestro progreso social”:

  • Vivir con un rimo más pausado, frente a los ritmos acelerados que imperan en nuestra vida rutinaria, recuperando el ritmo biológico original del ser humano. Un ritmo más calmado nos permitirá re-conectarnos con nuestros ritmos internos reales y respetándolos, recuperaremos salud y vitalidad (nuestro sistema inmune saldrá reforzado frente al ataque del COVID-19 o cualquier otro virus).
  • Recuperar las verdaderas relaciones personales. Sí o sí, vamos a disponer de unos días en los que el contacto íntimo y personal va a ser evidente. Aprovechar estos momentos para intimar y profundizar en nuestras relaciones, atender a nuestros hijos con la calma y atención que necesitan, etc. será un gran alimento que nos enriquecerá a todos
  • Oportunidad para solucionar conflictos personales latentes. En muchas ocasiones existen problemas familiares que nos son afrontados porque tenemos la posibilidad de esconderlos, negarlos o huir de ellos. El momento actual se convierte en una situación ideal para buscar estrategias para resolver positivamente conflictos que, con toda seguridad, van a aflorar.
  • Conexión personal con nuestras capacidades y límites: vamos a vivir situaciones de todo tipo que nos van a permitir reconocer cuales son nuestras mayores dificultades y nuestras mejores habilidades, capacidades y virtudes. Estar atentos a esta mirada interior nos permitirá trabajar en la aceptación de nuestros límites, en la mejora de nuestras carencias, en la eliminación de nuestros obstáculos y en potenciar nuestras bondades.
  • Reducir el consumo innecesario: vivimos en un momento de grave crisis ambiental. A pesar de que estamos tomando medidas para frenar el deterioro climático, estas no están resultando suficientes. La obligada detención del consumo, beneficiará al planeta y nos puede servir para replantearnos cuáles son nuestras verdaderas necesidades materiales.
  • Reflexionar sobre nuestra relación con el trabajo. Muchos negocios están paralizando sus actividades. Frente a la posible crisis económica que genere todo esto, otra visión es la de valorar nuestra inversión de tiempo en el trabajo frente a nuestra dedicación a otras facetas de nuestra vida. Si decidimos consumir de manera responsable y sostenible y si optamos por un trabajo que nos permita disfrutar de lo que hacemos, elegiremos invertir un tiempo razonable (fuera de jornadas abusivas) en un trabajo placentero del que obtendremos los ingresos necesarios para vivir sin cosas innecesarias. Este elección de vida nos permitirá disfrutar del resto de ámbitos de nuestra vida, siendo el trabajo únicamente uno más de todos ellos.
  • Cuidar nuestra salud. Durante estos días de reclusión es normal que el aburrimiento o ansiedad nos lleve a: comer productos poco saludables; utilizar tecnologías; sedentarismo; etc. En su justa medida, son otras opciones para ocupar el tiempo. Sin embargo, si abusamos, nuestro sistema inmune puede verse perjudicado y, con ello, nuestra exposición al virus será mayor. Invertir un gran esfuerzo personal en limitar las horas de exposición a las tecnologías; realizar juegos físicos, estiramientos y relajaciones o meditaciones y adquirir productos saludables repercutirán positivamente en nuestra salud y en nuestra capacidad de superación de la crisis.

El aislamiento domiciliario en el que nos vemos obligados a permanecer tiene su posibilidad de crecimiento y, simultáneamente, su potencial peligro. Frente a todas las opciones positivas que acabamos de comentar, existe la posibilidad de caer en la negatividad que puede generar el propio encierro: ansiedad, estrés, frustración, enfado, discusión, etc. son algunas de las respuestas a las que, por otro lado, también nos vamos a ver fácilmente expuestos.

Esta crisis, por tanto, nos ofrece la posibilidad de realizar una gran hazaña. Cada día, cada segundo. Fortalecer nuestra fuerza de voluntad, necesaria para emprender cualquier proyecto personal en la vida. Frente a la caída, el cansancio, la frustración,… que genera separación, elegir consciente y voluntariamente unirnos, apoyarnos, ser pacientes y tolerantes. No es una elección fácil pero sí se trata de una elección libre que esta situación nos va a presentar en cada momento. De cada uno de nosotros depende alimentar una u otra.

Una apuesta por mantener el cambio

Nos encontramos en un momento muy delicado y, a la vez, muy bello por el poderoso potencial de cambio que supone esta crisis. Ya estamos realizando las primeras acciones colectivas solidarias en beneficio de todos.

Deseo con todo mi corazón que esto no quede aquí. Que cada pequeño cambio que emprendamos permanezca en cada uno de nosotros y en todos como grupo social. Cuando todo pase, la sensibilidad que ahora sentimos irá desprendiéndose de nosotros con el paso de los días y con la imperiosa vuelta a la normalidad (en caso de que así sea). No obstante, podemos elegir no dormirnos de nuevo. Podemos elegir permanecer despiertos, conscientes de las mejoras conseguidas. Podemos mantener la unión, la lucha solidaria y pacífica frente a los problemas. ¡Los cambios que pueden venir, si permanecemos, serán increíbles!

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